La artista madrileña Elvira Amor (1982) presenta en el espacio CASTELLANA 22 su primera exposición individual en la capital española, Anaranjado delgado, un conjunto de coloridas pinturas abstractas de muy variados formatos, inspiradas en representaciones de diferentes culturas antiguas. Símbolos y abstracciones que aparecen ya en los motivos de las primeras civilizaciones y que se han mantenido a lo largo de la historia, convirtiéndose en un lenguaje universal. El trabajo de Elvira Amor se desarrolla alrededor de la pintura y la abstracción. Su obra elabora un lenguaje propio que investiga formas elementales que representan a diferentes culturas y sus épocas. Estas referencias están presentes en su trabajo de una forma sutil y líquida, no descriptiva ni narrativa.